Recuperar la montaña también significa reconocer el papel de las mujeres rurales en la defensa de la tierra, la ganadería extensiva, los saberes tradicionales y el futuro de los Pirineos catalanes. En comarcas como Pallars Sobirà, muchas mujeres sostienen prácticas que cuidan el paisaje, mantienen viva la economía local y cuestionan una visión de la montaña reducida solo al turismo o la conservación.

Los Pirineos catalanes no son únicamente un destino de ocio, senderismo, esquí o naturaleza. También son un territorio habitado, trabajado y cuidado por comunidades rurales que durante generaciones han mantenido una relación profunda con la tierra, los animales, los pastos y los bosques.

En ese contexto, el relato “Recuperar la montaña”, escrito por la investigadora Federica Ravera, pone el foco en mujeres como Meritxell y Laia, ganaderas de la región de Pallars Sobirà, que han decidido vivir y trabajar en la montaña pese a las dificultades del entorno rural. Ambas forman parte de un mundo que muchas veces queda invisibilizado frente a una mirada urbana que ve la montaña solo como espacio de recreo o paisaje natural.

Mujeres rurales que sostienen la vida en la montaña

La historia de Meritxell y Laia permite entender una realidad más amplia: muchas mujeres rurales cumplen un papel esencial en la continuidad de la vida en los Pirineos. Trabajan con ganado, elaboran alimentos, cuidan familias, mantienen saberes heredados y participan en la gestión cotidiana de territorios de alta montaña.

En el caso de Laia, el artículo destaca su trabajo con un rebaño de cabras y la elaboración de queso, incluido el Serrat, una receta tradicional transmitida por mujeres mayores del pueblo. Este detalle muestra cómo los conocimientos rurales no solo son productivos, sino también culturales y comunitarios.

Ganadería extensiva y cuidado del paisaje

La ganadería extensiva ha sido históricamente una actividad clave en los Pirineos catalanes. Los animales que pastan en tierras comunales ayudan a conservar paisajes abiertos, prevenir el abandono del territorio y mantener ecosistemas ligados a siglos de uso rural.

Sin embargo, estas actividades suelen recibir poco reconocimiento. La investigación citada en el artículo forma parte del proyecto AGATA, centrado en la dinámica social y agrícola de Pallars Sobirà, el patrimonio sociocultural y ecológico de las regiones montañosas mediterráneas y las cuestiones de género asociadas a estos sistemas agrarios.

La montaña más allá del turismo

Uno de los puntos centrales del texto es la crítica a una visión limitada de la montaña. Muchas políticas y discursos públicos interpretan estos territorios como espacios para turistas, deportistas o conservación de especies emblemáticas, como el oso o el lobo. Pero esa mirada puede dejar fuera a quienes realmente viven allí y dependen de la tierra para sostener su vida.

Recuperar la montaña implica reconocer que el territorio no es solo paisaje. Es también trabajo, memoria, derechos, conflicto, economía local y comunidad.

Derechos de las mujeres y acceso a la tierra

El artículo también abre una conversación sobre los derechos de las mujeres en el mundo rural. Históricamente, la transmisión de propiedades, casas y recursos en los Pirineos estuvo marcada por estructuras familiares donde figuras como el hereu o la pubilla tenían un papel central en la herencia.

Aunque esos sistemas forman parte de la historia local, también muestran cómo el acceso a la tierra, el reconocimiento del trabajo y la toma de decisiones han estado condicionados por normas familiares, sociales y de género. Por eso, hablar de mujeres y montaña también es hablar de justicia territorial.

Saberes tradicionales y futuro rural

Las mujeres rurales conservan y transforman conocimientos que son fundamentales para el futuro de los Pirineos: manejo del ganado, elaboración de alimentos, lectura del clima, uso de pastos, cuidado de animales, economía familiar y transmisión cultural.

Estos saberes no deben verse como algo del pasado. En un contexto de cambio climático, despoblación y crisis de los modelos rurales, pueden convertirse en herramientas esenciales para construir formas más sostenibles de habitar la montaña.

Una nueva mirada sobre los Pirineos catalanes

Pallars Sobirà y otros territorios pirenaicos necesitan políticas que no solo protejan el paisaje, sino que también apoyen a las personas que lo mantienen vivo. Eso implica reconocer el valor de la ganadería extensiva, facilitar el acceso a la tierra, apoyar a las mujeres rurales, mejorar servicios básicos y fortalecer la economía local.

También significa escuchar a quienes viven en la montaña antes de definir su futuro desde fuera.